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Cuando uno ama y el otro no quiere formalizar

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Suelen llegar ciertos pedidos de consejos al consultorio del Doctor Amor y una de las que se repite con mayor frecuencia es la que le da origen a este artículo. La cuestión comienza cuando dos personas que se gustan entablan de común acuerdo una relación libre y sin compromisos. Esto implica verse cuando se desea, cuando se produce el encuentro por casualidad o cuando alguno de los dos llama al otro para que el encuentro se produzca. El problema comienza cuando uno de los dos comienza a tener más sentimientos o bien sentimientos de amor por la otra persona, con la cual hasta el momento se mantenía una atracción física y sexual solamente. La persona que comienza a enamorarse de la otra, siente que la otra persona ya no le da la atención necesaria, que no se producen los encuentros con la frecuencia que gustaría o bien se lo empieza a desear todos los días. Luego de que la persona se da cuenta de que se está enamorando y la otra persona no, la angustia aumenta y aquí vienen los malestares y los reclamos. A veces la otra persona, recibe las demostraciones de amor con gusto y hasta puede que el enamoramiento sea mutuo, pero no siempre sucede. La otra persona, ante la demostración de los sentimientos, suele alejarse pues no quiere una relación comprometida y con todas las letras, sino que solamente quería ese tipo de vínculo libre. Por eso, mi consejo es que cuando se arriesguen a una relación libre, sin compromisos, piensen en que esto no implica fidelidad, no implica demasiados sentimientos y no implica que se convierta sí o sí en una relación de verdad. Hay que tener en cuenta estos factores para luego no resultar heridos ni despreciados, y tratar de evitar cualquier malestar. Si se ve que la otra persona no está dispuesta a una relación seria y formal, o bien se corta el vínculo o bien deben dialogar con la persona para terminar o seguir las cosas lo mejor posible.

Volver a amar

Recuperarse de una ruptura amorosa, sea divorcio,rotura de un noviazgo o bien la ruptura de una convivencia, siempre es muy pero muy costoso y el dolor a veces parece que nunca terminará.

Pero calma, el dolor termina y se puede volver a amar una vez más, ya que el ser humano ha sido creado para estar en compañía amorosa y en un contexto ameno, armonioso y romántico.

Ciertas rupturas son muy dolorosas, escandalosas y suelen marcar a las personas para su futuro.

Por ejemplo, una relación que se ha roto por una infidelidad, pues es difícil que la persona engañada vuelva a confiar enseguida en otra persona para rehacer su vida en el amor. Es natural, pues un engaño no se supera así de fácil y la persona cree que será engañada nuevamente.

Si la ruptura se sucedió por rutina o porque “se acabó el amor”, también la recuperación cuesta, pero además de esto, se corre con el temor de que esto se repita y se carga con un cúmulo de culpas difícil de remover.

Pero, ninguna de estas dos razones mencionadas son irreversibles. Siempre se puede volver a confiar y siempre se puede volver a amar.

El secreto para poder hacerlo bien es pensar que la nueva pareja es OTRA persona y no la que nos lastimó con anterioridad, ya que no debemos endilgarle lo que hizo alguien a esta nueva persona en nuestra vida.

Confiar en volver a amar, porque nos lo merecemos, porque todos merecmos ser felices y porque todos merecemos disfrutar del amor pleno y sincero.

Cuesta superar el dolor, pero se puede volver a amar.

Mi pareja me engaña por internet

La masificación de los accesos a internet y las facilidades de pago que ofrecen las compañías y empresas de insumos de computación, hacen  que en todos los hogares se tenga acceso a la comunicación y a la tecnología.

Pero estos avances de adquisición y de uso no siempre traen buenas noticias.

La Internet es bien usada por todos, pero a veces muchos hombres y mujeres aprovechan para usarla como medio de comunicación y como medio para conocer gente nueva, olvidando a su esposo, esposa o pareja.

Muchas son las historias de encuentros y desencuentros en internet, y muchas otras son las de engaños e infidelidades facilitados por este medio tan masivo.

A veces la soledad, la rutina, la novedad, la mentira, el anominato en el medio, hacen que la posibilidad del engaño esté al alcance de la mano.

Si sospechamos que la pareja engaña por internet, no hay problema siempre y cuando no salga de ese medio. El contexto de engaño es tecnológico y no hay de qué preocuparse.

Pero si el tema pasa a la realidad y se producen encuentros, o intentos de encuentros, ya estamos hablando de un tema serio y clásico como una infidelidad típica.

Cuando sospechen que su pareja los engaña por Internet, lo mejor es enfrentar y mostrar las pruebas. Esto no incluye revisar su teléfono y su cuenta de email, ya que eso es invadir la privacidad de la pareja, pero sí demostrar o directamente mirar dónde y con quien está comunicándose tanto y planeando encuentros.

Esto si es detectado a tiempo, puede salvarse y evitarse la infidelidad concreta.

Mis padres se oponen a mi relación

No son pocas las consultas que llegan al sitio del Doctor Amor y una que se reitera con mucha frecuencia es el tema del título: Padres que se oponen a las relaciones amorosas de sus hij@s.

Por un lado, los padres de mujeres, suelen pretender para su hija un gran príncipe azul, que sea bueno, bonito, trabajador, que se desviva por nuestra hija y por nosotros mismos, pero… casi siempre sucede que la hija trae a presentar un novio con todo lo contrario.

Por otro lado, los padres, sobre todo madres, de varones. Las novias que el muchacho presenta NUNCA cumple ni con una sola condición. Para los ojos de una madre, la novia de un hijo nunca será lo suficientemente limpia, ni coqueta, ni estudiosa, ni trabajadora. Sumado a esto, criticarán si sale mucho, si pasa muchas horas fuera de casa y hasta que tiene un feo corte de cabello o muchos piercings en su cuerpo.

Otro problema es cuando la pareja de los hijos tiene hijos, de una unión anterior, matrimonial o no. Esto suele desatar los nervios de todos los padres, creyendo que esa pareja, hará lo mismo con sus hijos: los llenará de hijos y se marchará buscando nuevos rumbos.

Pues a los padres: Que la pareja de un hijo o una hija, tenga hijos, no significa todo eso que piensan, sino que es una persona que ha tenido un pasado amoroso que no prosperó pero que dio un hermoso fruto de amor que es un hijo. Eso no indica que vuelva a pasar lo mismo con sus hij@s.

Los padres deberán comprender que esas personas son las que eligieron a sus hijos y que sus hijos han elegido para disfrutar del amor en un vínculo de pareja y que ese es el camino a la felicidad.

¿Acaso ustedes no eligieron con quién casarse y tener a sus hijos?

Está confundid@

Hace muchos años decir “estoy confundid@” en una relación tenía el tenor de alerta y era casi un pedido a gritos de tomarse un tiempo para reflexionar y afianzar o no el vínculo con la pareja.

Luego, con el paso del tiempo, esta frase se tornó trivial y hasta tomada a chiste, ya que era una excusa para terminar una pareja y no para reflexionar.

Estar confundido llegó a usarse para romper una pareja y para empezar con otra relación, si no es que en algún momento ambos vínculos se intersectaron por breve o mucho tiempo.

Lo cierto es que si uno está confundido, en verdad, es porque no se siente demasiado a gusto con la relación.

Por un lado esto no significa que no ame más a su pareja, sino que siente algunos sinsabores en la relación, ya sea por los celos, la desconfianza, la poca libertad, los pocos momentos de soledad, y también, por sentir otras sensaciones por una tercera persona ajena a la relación.

Las confusiones más comunes son del tipo de éstas últimas, y se dan cuando hay una cierta rutina en la relación y uno empieza a darle más atención al contexto. Aquí lo real es real y hay que enfrentarlo.

Pero muchas otras veces, las confusiones pasan por problemas propios de la pareja sin ningún tercero implicado. Los comportamientos obsesivos hacen que un integrante de la pareja se replantee si quiere seguir una relación así, con poca libertad, en permanente evaluación y en total cautiverio.

Por eso, cuando una pareja dice “estoy confundid@” deben dialogar, reflexionar y no agredirse ni buscar terceros cuando no los hay. A veces hay, a veces no hay.

Reflexión, diálogo y respeto por sobre todas las cosas hacen que las relaciones marchen por vías positivas.

Relaciones desparejas

La diferencia de edad siempre aquejó y muchas veces impidió la formación o la vida de una o más parejas.

Si bien el dicho dice “para el amor no hay edad”, lo cierto es que cuando la diferencia de edad entre los amados es muy notoria, a alguno de los dos le empieza a pesar esta brecha.

Por suerte a muchas parejas no le importa, pero suelen tener presiones por parte de familiares o amigos que les recuerdan todo el tiempo que se tiene más o menos años que alguien.

Vamos a poner las cosas en claro: la edad importa si es poca. Es decir, no es recomendable que una niña de 16 o 18 años tenga un romance con un señor de 50. No es un prejuicio sino una sugerencia y con fundamento.

Una niña de esa edad tiene toda su vida por vivir, sus experiencias por recorrer y sus caprichos para cumplir, mientras que el señor de cincuenta, ya tiene su vida experimentada, tal vez algún matrimonio trunco o bien en actividad, y eso hace que allí sí se noten las diferencias.

Por eso, en el tema de la diferencia de edad, dos años arriba o dos años abajo, no es nada grave.

Ni cinco, ni diez, ni treinta, igualmente, van a impedir que la gente se ame.

Para quienes son varios años mayores que sus parejas, tengan paciencia y comprensión por el ser amado, ya que le falta camino por recorrer, experiencias por vivir y sueños por cumplir.

Para quienes tienen menos años que sus parejas, comprendan que su amado o amada ya ha pasado por ciertas situaciones, por lo que demuestran, tal vez, menos paciencia para superarlas.

Que el amor triunfe!

Mi pareja me quiere pero no me busca en la cama

No son pocas las consultas que llegan comentando que un marido o una esposa, si bien afirman que nos quieren y aman, no nos buscan en la cama.

La vida sexual de una pareja es tan importante como todo el resto de las cuestiones y situaciones que se deben atravesar, pero con el aditivo que es el primer factor donde notamos un cambio y donde más nos alarmamos.

Esto tiene que ver con un factor químico del cuerpo y es que, varias parejas, aunque estén muy enojadas, tienen un buen sexo para liberar endorfirmas y tensiones a la vez.

Cuando se le pregunta al hombre o mujer qué pasa con el sexo o si está aburrido de la relación o cualquier otro problema que pueda sucederle, éste o ésta responden que no, que hay amor pero que no saben lo que pasa.

Pues bien, si pasa que pone distancia, algo pasa. Pueden ser problemas que afectan su atención, pueden ser problemas de pareja o pueden ser problemas físicos y que temen por vergüenza no confesar ni tratar.

Cuando una persona se enfrenta a esta cuestión de distancia en la cama, lo mejor que se puede hacer es dialogar de la forma más sincera, más calma y más respetuosa, para que quien está afectad@ pueda abrirse y confiar su problema.

No hay que presionar ni mucho menos condenar a alguien porque no se nos acerca, ya que las variantes pueden ser muchas y puede sentirse herid@ ante las preguntas.

Qué precio se paga por dar una segunda oportunidad

Las segundas partes nunca fueron buenas… eso se suele decir de las segundas partes de las películas, pero a veces en el mundo de las relaciones no es todo tan certero y tan claro.

Muchas veces una relación se corta y sus integrantes se toman un tiempo de reflexión para salvar la pareja o bien para poner en la balanza qué se desea y qué no.

Luego de este tiempo, muchas parejas retoman su amor con más fuerza y con una buena vara para medir las prioridades y descartar las peleas por nimiedades y así, evitar un desgaste innecesario.

Pero cuando hablo de las segundas oportunidades, me refiero directamente a las segundas oportunidades luego de que alguno de los integrantes de la pareja ha cometido una infidelidad.

La reacción en estos casos del infiel puede ser de dos formas. La primera, puede que se dé cuenta cuánto ama a su compañer@ y retoma la relación con más fuerza y con muchísima fidelidad. La segunda, puede ser que, al ver que fue perdonad@ una vez, comente una y cien veces otras infidelidades, dando por sentado que será perdonad@.

Pues bien, quien perdona una infidelidad siente herida su confianza y le costará mucho tiempo (o nunca) retomarla tanto como al principio.

Otra cuestión es cómo reaccionar luego de que sucede el hecho desagradable, ya que se ve herid@ en su respeto y en su confianza, con lo cual deberá poner en la balanza y ver hasta dónde puede perdonar con sinceridad.

Reflexión y tranquilidad para aclarar los pensamientos y todo el tiempo del mundo para tomar las nuevas decisiones. Quienes perdonan no deben dejarse presionar por l@s infieles, ya que quienes están en falta, son ellos y no quienes deben decidir.

Me enamoré de dos

Entre dos amores canta Ana Belén y la canción es muy bonita, pero cuando nos enamoramos, o creemos habernos enamorado, de dos personas a la vez, la cuestión deja de ser bonita y se convierte en un terreno de indecisión y, en muchos casos, de dolor.

Aquí todos pueden salir lastimados, porque quien se enamora de dos personas a la vez, no tiene reparos en hacerle caso a la tentación y suele mantener una relación con cada enamorado, con el ingrediente de que entre sí, no lo saben.

Si bien es posible querer mucho o sentirse muy atraído por dos personas, lo cierto es que no es real.

Enamorarse se enamora de una persona, pero lo que suele ocurrir es que lo que tiene uno, el otro no lo tiene y eso es lo que hace a la confusión de amores.

Si uno es tierno, el otro es trabajador, el otro es romántico y el otro es divertido.

Tenemos que pensar en frío y reflexionar sobre este tema y con quién nos vamos a quedar, porque con el tiempo, estas relaciones extrañas suelen descubrirse y el enamorado por dos, suele quedarse solo y los receptores de ese amor suelen quedar muy lastimados.

Lo ideal cuando nos atrapa este tipo de confusión es tomar un tiempo para pensar y ponernos las cosas en claro, además de sernos sinceros, para empezar, con nosotros mismos.

Soy muy celos@ ¿Qué hago?

Los celos se han convertido en unos de los temas más frecuentes de consultas al Doctor Amor y por eso le dedicaremos este artículo.

Vamos a separar las aguas: por un lado tenemos los celos comunes y corrientes, y por otro lado, los celos obsesivos o bien, directamente, la obsesión por la pareja.

Los celos comunes son aquellos que nos puede despertar algún compañero o compañera de trabajo, pero son ocasionales y no recubren mayores inconvenientes. Con aclarar la situación o el tipo de relación que se tiene con ese compañero o compañera, alcanza para tranquilizarnos y no temer por  nada.

Pero el problema se suscita cuando uno de los integrantes de la pareja entra en un campo más complicado, el de la obsesión por el ser amado.

Frecuentemente se desarrolla la obsesión luego de haber sido engañados por una pareja previa, y esto nos marca con temor para la pareja que hagamos en el futuro.

La obsesión, que con frecuencia llamamos celos porque suena menos terrible, comprende el dejar de vivir una vida común y normal para pasar a estar permanentemente pensando en todos los movimientos, acciones y, si se pudiera, pensamientos de nuestra pareja. Y aún con el control de eso, no nos alcanza.

Llamar permanentemente por teléfono, enviar doscientos mensajes de texto en el día para saber qué hace, qué come, cómo se sienta en una silla y otras cuestiones, convierte a la relación en una obsesión, donde la presión y la desconfianza son los tópicos principales.

Muchas veces esto ocurre en el inicio de las relaciones y puede confundirse con mucho amor y atención, pero la parte oculta es que es ni más ni menos que un mecanismo de control.

Y la situación se agrava cuando, a pesar de que nuestra pareja nos demuestre y cuente todo lo que realizó en el día, sigamos sin creerle.

Esto produce roces, presiones y situaciones muy desagradables, pudiendo llegar a ser muy violentas en algunos casos.

Cuando el que padece la obsesión se da cuenta de que sus celos no son comunes, tiene que recurrir a una ayuda profesional, porque es muy difícil superar este problema por sí solos.

Consejito: En pleno ataque de obsesión traten de reflexionar antes que acusar, porque el ser acusado termina por cansarse y por más amor que nos tenga, decide romper la relación por las presiones y por la desconfianza infundada del otro ser.